Imagen de portada: El coipu (Myocastor coypus) es una de las especies invasoras estudiadas. Fuente: Matthieu Berroneau

Un estudio internacional, publicado en Nature Communications, alerta sobre los riesgos que suponen las especies invasoras para la provisión de servicios de los ecosistemas en toda Europa. Se ha realizado un análisis espacial exhaustivo sobre la exposición de los hábitats europeos a la invasión, lo que ha permitido identificar regiones críticas para la conservación de servicios vitales para el medioambiente, la salud y el bienestar de las personas. 

El trabajo ha sido liderado por científicos del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) y de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y han participado otros siete centros y universidades de cinco países. Sus conclusiones se publicaron el pasado día 10 de abril de 2024 en Nature Communications.

Se trata del primer análisis espacial exhaustivo sobre la exposición de los hábitats europeos a la invasión de especies, según los investigadores, que han identificado las regiones “críticas” para la conservación de los servicios vitales para el medio ambiente, la salud y el bienestar de la sociedad.

 

94 especies invasoras estudiadas

Los científicos se han centrado en evaluar los riesgos actuales y potenciales de 94 especies invasoras: 32 plantas terrestres, 29 animales terrestres, 20 animales de agua dulce y 13 plantas de agua dulce; todas ellas incluidas en la Lista Europea de Especies Invasoras preocupantes para la Unión y en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Entre las especies invasoras estudiadas y que se localizan en España están la avispa asiática, la rana toro, el jacinto de agua, el visón americano, la polilla del boj o la hierba de la Pampa, y en el centro de Europa animales como el coipu, el mapache o el coatí afectan a la producción de alimentos y ofrecen un reservorio de enfermedades que afectan a la salud humana.

Una amenaza creciente

El estudio prevé un aumento promedio del 77 por ciento en las áreas susceptibles de ser afectadas por especies invasoras en toda Europa, lo que evidencia la creciente amenaza que suponen, e identifica regiones específicas que combinan un alto riesgo de invasión con una alta provisión de servicios ecosistémicos.

Los científicos han apuntado la mayor vulnerabilidad en servicios como la retención de nitrógeno y la provisión de cultivos, frecuentemente ubicados en áreas que sufren el impacto de actividades humanas, donde la introducción de especies invasoras es más probable.

Este es el caso de plantas acuáticas como el camalote, la cola de zorro y la lechuga de agua, las cuales forman densas colonias que afectan a la depuración y explotación del agua precisamente en las zonas agrícolas y urbanas que más lo necesitan del centro y el sur de Europa.

Si no se toman medidas, las zonas ricas en biodiversidad y servicios ecosistémicos podrían volverse aún más vulnerables a medida que las especies invasoras se expandan y lleguen otras nuevas, una tendencia que además se va a ver intensificada por el cambio climático y el aumento del comercio y el turismo global.

Según explica Belinda Gallardo, investigadora del IPE-CSIC e investigadora principal del estudio, “Observamos una clara discrepancia entre las áreas más expuestas a la invasión, y aquellas que proporcionan una mayor cantidad y diversidad de servicios ecosistémicos. Esto tiene sentido porque las especies invasoras se introducen por primera vez en zonas muy alteradas y habitualmente con poco valor ambiental. Pero las especies se mueven, y acaban alcanzando zonas de enorme valor para la conservación de funciones esenciales que soportan nuestro desarrollo socio-económico, desde la depuración del agua hasta la producción de alimentos y la mitigación de inundaciones”.

El estudio aporta información relevante para la aplicación de políticas estatales así como para la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030. “La investigación exige un cambio en la forma en que las políticas públicas abordan la gestión de las especies invasoras. Tradicionalmente centradas en la conservación de especies nativas, las estrategias de gestión deben ampliar su enfoque para incluir bajo ese paraguas protector a servicios ecosistémicos vitales para el bienestar humano”, subraya B. Gallardo.