La lucha contra especies exóticas invasoras cuesta unos 13 millones de euros al año en España, según un artículo científico, en el que se advierte de que esta cifra se queda muy lejos del impacto real de las invasiones biológicas pues no recoge los daños económicos que causan en agricultura, bosques o sanidad.
El artículo, publicado en la revista Neobiota, ha sido elaborado por las científicas españolas Elena Angulo y Ana Novoa con cifras de la base de datos InvaCost, que agrupa costes relacionados con unas mil invasoras en 176 países, así como de los servicios de medio ambiente autonómicos y confederaciones hidrográficas.
Por la dificultadas a la hora de recabarlos, el estudio no recoge datos sobre los costes que implican la gestión de las especies exóticas invasoras (EEI) en Parques Nacionales, los proyectos de investigación o los controles fronterizos.
El coste real que suponen las EEI
Según las investigadoras, los datos demuestran que el coste de las EEI asciende, al menos, a 261 millones de dólares (casi 233 millones de euros) para el periodo 1997-2022, considerando únicamente costes “robustos”, lo que deja fuera gastos extrapolados o potenciales, con los que la cifra se podría elevar por encima de los 28.000 millones.
Mientras en el periodo 1997-2000, el coste medio por año fue de 4 millones de dólares, en los últimos cuatro años se ha más que triplicado, hasta los 15 millones de dólares (13 millones de euros).
Esto se debe a que muchas de las normativas sobre EEI no existían antes de 2000 y, por tanto, las especies, incluso estando ahí, no se controlaban tanto.
Otra de las dificultades a la hora de calcular los costes de las EEI es que no existe un registro obligatorio o común de lo que cuesta manejarlas, ni a nivel nacional ni en la mayoría de las administraciones que las gestionan.
El incremento de los costes de gestión obedece también a que las invasiones han ido aumentado debido al incremento del comercio y del turismo internacional, lo que implica la necesidad de más herramientas de lucha contra las invasoras.
La creación de una Agencia Nacional facilitaría la gestión
Para las autoras, la creación de una agencia nacional facilitaría la comunicación y la colaboración entre las distintas administraciones implicadas, al tiempo que proveería de información adecuada a futuros presupuestos, ganando efectividad en la gestión.
Según el artículo científico, el 90 % de los costes reportados en España corresponde a gestión, mientras que sólo se observaron daños económicos en dos de las 174 especies sobre las que existen datos: mejillón cebra y cangrejo rojo.
Por especies, la más costosa para España es el jacinto de agua, que afecta principalmente a las confederaciones hidrográficas del Guadiana y del Tajo o a comunidades como la Valenciana, Extremadura o Castilla-La Mancha.
El mejillón cebra también presenta elevados costes, sobre todo en las confederaciones del Ebro, el Guadiana y el Tajo, y en autonomías como el País Vasco, Aragón, Cataluña, Extremadura o Castilla-La Mancha.
En el medio acuático, también destaca el caracol manzana, con Cataluña y Valencia a la cabeza de regiones afectadas.
En cuanto a insectos, la avispa asiática causa importantes daños en Galicia, Asturias, País Vasco, La Rioja, Aragón, Cataluña, y las dos Castillas, y se ha extendido hasta Baleares, donde también se han reportado costes para su control.
Otro insecto invasor de amplia distribución y altos costes es el picudo rojo, que afecta a las palmeras.
En lo que respecta a plantas terrestres, destacan el eucalipto, la caña y la uña de gato, presente en toda la costa; mientras que el único vertebrado que aparece entre las diez especies invasoras más costosas es el visón americano, con actuaciones para su control en prácticamente toda la Península.


Buenos días, quiero llamar la atención sobre la especie arbórea de origen tropical: El Ailanto. ( Ailanthus altissima)
No estamos concienciados, de que una vez que se establece esta planta es prácticamente imposible aniquilarla de un terreno, debido a su gran capacidad de resistencia a la poda, a la extensión de su sistema radicular (hasta de 15 metros desde el pie madre), a sus múltiples semillas aladas que emite cada año. Cuesta en todo caso mucho esfuerzo y unos costes tan elevados que hacen inviable la empresa.
Esta planta nos puede perjudicar de cara no solo a la economía de los usos del suelo, e industria asociada, sino lo que es más importante a la composición de los espacios naturales.
Hagamos un esfuerzo por imaginar como seran dentro de 500 años, los bosques y dehesas, plagados de ejemlares de Ailantos copandolo todo con su espesura de tallos, troncos y hojas. No dejando espacio para ninguna otra planta, intoxicando el suelo a su paso, modificando inevitablemente, como consecuencia la fauna que habita dichos ecosistemas. Esta especie no es comestible para la gran mayoría de los animales que hoy los habitan.
Es una gran responsabilidad la que tenemos en nuestras manos. Es un punto de inflexión para el futuro.
Estamos a tiempo, pero no podemos ignorarlo, por la gravedad de las consecuencias y lo considero urgente.
La única forma de atajarlo, es prevenir su invasión en la medida de lo posible, sobre todo en los espacios naturales, pues veo que están iniciando la contaminación poco a poco y aunque sólo sea controlar su multiplicación exponencial, ya es mucho.